Uruguay,

Setiembre 2008

Editorial

El partido más importante: ganarle a la violencia
Fútbol uruguayo con problemas para controlar barrabravas

Este fin de semana, el deporte uruguayo, escribió una de sus peores páginas en la rica historia que le precede.

El fútbol fue protagonista por problemas de violencia en los escenarios en los que jugaron Peñarol y Nacional, con un saldo de siete heridos.

Mientras Peñarol, el sábado empató con Racing, el resultado es sólo una anécdota, ya que se registraron incidentes antes, durante y después del encuentro deportivo. En cambio el domingo, cuando todo parecía una tarde normal y tranquila, el árbitro decidió suspender el encuentro cuando en las tribunas había unas 15.000 personas esperando el comienzo. El árbitro argumentó que su determinación respondió al retraso de los tricolores que no entraron a la cancha antes de las 15:30 hs, hora de comienzo del mismo.

Los porteros y boleteros de la Asociación Uruguaya de Fútbol sufrieron hechos de violencia que reinaron en el fútbol uruguayo durante el pasado fin de semana. El sábado en el Estadio Charrúa y el domingo en el Parque Central, los funcionarios del Personal de Recaudación de la AUF fueron atacados con piedras y golpes.

Además, tres periodistas fueron agredidos por hinchas del “bolso”, y de no ser por la actuación de la guardia privada contratada por el club, la situación hubiera sido peor.

El jefe de Relaciones Públicas de la Jefatura de Policía de Montevideo, Celson Sosa, dijo a Observa que "no hay detenidos" por los incidentes en el Parque Central, estadio tricolor.

El secretario general del club, Daniel Barreiro, destacó que hay que tener "serenidad" para analizar lo ocurrido ayer en el Parque Central y discutir si Prudente "tuvo tolerancia o un radicalismo precipitado", informó este lunes el diario El Observador. Por su parte el diario “El País”, informó que hay al menos cuatro dirigentes que tienen previsto retirar al club del torneo.

En un momento en el que reina la inseguridad, el fútbol no es ajeno. Lamentablemente, hacemos poco para evitar estos hechos, y lejos de tomar medidas preventivas, se generan nuevas excusas para que una y otra vez, tengamos que lamentar estos temas.

“Tolerancia cero” se debate hoy en nuestro país, referido a la actuación del árbitro el día domingo, sin embargo, tolerancia cero con los violentos es lo que deberíamos tratar.

 

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Más seguridad ciudadana

Nuestra sociedad. Tan linda y tan difícil de entender. Tan interesante e incompresible a la vez. Mientras el hombre avanza en sus intentos en ciencia y tecnología, sigue sufriendo actos vandálicos, intentos de asesinatos encargados y crueldades a menores de edad.
En Uruguay, causó estupor la noticia de los intentos reiterados de asesinar a una joven profesional, que se vieron frustrados en tres oportunidades. La historia concluye con la remisión a prisión del marido de la víctima -autor intelectual de los intentos de homicidio-, de su amante y de los sicarios contratados para ejecutar el macabro plan.
En los últimos días, diferentes casos en varios puntos del país, han alarmado a la población. Cuando todavía perdura el asombro por los horrendos crímenes de la estancia La Teoría, el asesinato de Pamela Silva, una niña de once años en Maldonado, junto al casi simultáneo asesinato de Fabián Dorado, en el mismo departamento, mientras estaba en un auto con su novia, sacudieron a la sociedad.
Más allá que la droga haya sido protagonista en alguno de los casos y no en todos, es un gran aliado de la delincuencia que no se puede soslayar. Si bien el Ministerio del Interior, ha incautado frondosos contrabandos de sustancias, la situación está lejos de resolverse.
Un factor fundamental que incide en actos de esta naturaleza, es el ambiente cultural que rodea a los protagonistas, tanto víctimas como victimarios.
La violencia doméstica, fundamentalmente contra mujeres y niños, flagelo que se ha instalado y que cada vez más -lamentablemente- forma parte de nuestra vida cotidiana, se ha convertido, en la vedette de la crónica policial. ¿Qué hacer ante ello? Tal vez un buen programa de concientización, comprensión y rescate de valores.
En el resto del vecindario la situación no es mejor. En las últimas horas en un jardín de Infantes de La Plata, precisamente en la localidad de LLavallol, padres denunciaron “decenas de casos de abuso sexual a varios alumnos por parte de dos docentes del establecimiento”. Nótese que ocurrieron en un lugar donde los valores, justamente, es lo que se les debe impartir a los niños.
En tanto en Santiago también se verifican incrementos en las cifras de delincuencia, según informa este sábado 10 de mayo La Tercera.
También se repiten hechos de violencia en centros educativos. Con asombro hemos visto, cómo en un liceo de Montevideo se desató una verdadera batalla campal por la suspensión de un recreo.
Mientras que en Chile, en un Liceo de La Serena, un alumno “fue atacado violentamente por un compañero de curso que intentó ahorcarlo, en medio de una clase de Educación Física” provocándole una “herida cervical de mediana gravedad”.
Evidentemente nadie está libre de este tipo de episodios, pero dotar de mayor presencia policial, tanto en la vía pública como en establecimientos de concurrencia masiva, parece ser una medida sensata de forma de evitar estos tristes acontecimientos. Claro que deben establecerse límites claros, pues tampoco son evitables cien por ciento los actos violentos que se dan al interior de las viviendas, con la discusión sobre la inviolabilidad del domicilio. Discusión que por estos días se encuentra a flor de piel en el Parlamento uruguayo. En la búsqueda del equilibrio, entre la prevención, la represión y la libertad individual, radica la fórmula para evitar estos hechos. No es sencillo, tampoco imposible.
Quienes amamos la educación, creemos mucho en ella. Naturalmente. La nombramos como la cura de todos los males. Nos avergonzamos de lo sucedido en La Plata y reclamamos la enseñanza en valores. Una buena educación, basada en los principios sociales de convivencia, redundará en una sociedad más sana. No será una solución mágica, tampoco una utopía.

 

 

 
 

 

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